España, lunes 18 de Diciembre de 2017
Gabinete Jurídico Suárez-Valdés- Derecho Militar, de la Policia y de la Guardia Civil

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Gabinete Jurídico Suárez-Valdés defenderá sin cargo a todos los agentes de la Policía y la Guardia Civil que resulten procesados como consecuencia de su intervención en el proceso de sedición del 1-O

La dueña del hotel de Calella expulsa a los guardias civiles tras las presiones de la alcaldesa.

“En este establecimiento no se acepta Policía Nacional ni Guardia Civil”

Decenas de guardias civiles son expulsados de tres hoteles de Calella tras un altercado con la población.

Están en la puerta, cargando las maletas en furgones y conteniendo la indignación. Decenas de agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional están siendo expulsados a lo largo de este lunes de tres hoteles distintos de Calella, un pueblo turístico al norte de Barcelona donde anoche se produjo un altercado con decenas de manifestantes y una carga cuyas imágenes se han hecho virales en internet. Pasadas las 19:30, decenas de ciudadanos han vuelto a agolparse frente al Hotel Vila para despedir al grito de “asesinos” y “español el que no bote” a los agentes hospedados allí con motivo del referéndum.

En Calella, las votaciones del 1-O se llevaron a cabo sin que interviniesen las fuerzas del orden. Cientos de personas siguieron después el recuento en una pantalla instalada en la plaza del ayuntamiento. Y cuando acabaron allí, varios grupos se dirigieron a hacer un escrache a ese hotel, el epicentro de este preocupante conflicto de convivencia social.

Hay dos versiones sobre lo que ocurrió a partir de ahí. Según el concejal de Seguridad, Albert Torrent, la protesta a las puertas del hotel transcurrió de manera pacífica y fueron los agentes de la Guardia Civil quienes escupieron y lanzaron botellas de orina a los manifestantes. “Había unas 100 personas protestando; ellos -los agentes- llamaron a los Mossos, que intervinieron y mediaron para intentar que se fueran a casa. Lo estaban consiguiendo”, explica el edil. La situación, dice, se complicó cuando regresaron al hotel varios agentes que habían sido desplazados para intervenir las urnas durante el 1-O, que se abrieron paso entre la gente.

Momentos después, entre las 11 y media y las 12 de la noche, unos cuantos funcionarios salieron del hotel vestidos de paisano y cargaron sin previo aviso contra los manifestantes. “Iban con porras extensibles y tiraron al suelo a varios ‘mossos’, iban pegando a todo el que pasaba, incluido un señor que estaba paseando a su perro. Dejaron varios heridos y la alcaldesa se desplazó al hotel para identificarlos y pedir explicaciones. Hay un rechazo grande en el pueblo y los hosteleros han decidido que se marchen para que sus negocios no se vean afectados. No se puede convertir un hotel en un cuartel”, relata Torrent, que agrega que la concentración fue finalmente disuelta por una carga de los antidisturbios de los Mossos.

Algunos de los agentes que pasaron la noche en el Hotel Vila aseguran que los manifestantes les insultaron, les tiraron lejía desde las ventanas y les lanzaron objetos. “Los Mossos tardaron una hora en llegar, fue una situación muy tensa y no podíamos hacer nada; estábamos de paisano, en chanclas y pantalones cortos; yo no he visto nada así en mi vida; ahora nos echan de aquí, la propia alcaldesa nos está echando, es una vergüenza”, asegura uno de ellos.

Los agentes están indignados y dicen no entender que se tengan “que marchar de la ciudad como si fueran forajidos”. “En el hotel se han portado con nosotros maravillosamente, pero al final no han tenido mas remedio que ceder; la alcaldesa ha llamado al director esta mañana y le ha dicho que o nos echa o paraliza el expediente de una licencia de reforma total del hotel; ha recibido varias llamadas amenazantes, una de ellas diciéndole que le van a quemar el hotel, otras amenazando de muerte a sus padres y recordándole que tiene niños pequeños”, comenta otro agente.

Protesta frente a un hotel de Reus donde está alojada la policía.

La presunta amenaza por alojar a miembros de la Guardia Civil, relatan, también ha alcanzado a los empleados del Hotel Vila. “Han faltado la mayoría de los camareros a trabajar hoy, por amenazas y presiones; han tenido que cerrar con maderas y persianas todas las ventanas, como cuando viene un
huracán; han cortado los suministros de comida, supongo que algunos distribuidores por convencimiento propio, otros por presiones; han tenido que colgar el cartel de cerrado”. Según otras fuentes consultadas en la Guardia Civil, los Mossos desplazados actuaron “con actitud pasiva” y los manifestantes “lanzaron vasos, de los cuales uno impactó en la boca de un agente que fue atendido en urgencias y se dio parte médico”.

Uno de los heridos durante la carga de los agentes vestidos de paisano, Josep Grima, fue atendido por una contusión y heridas de porrazos. “Llegamos después de votar, muy contentos; nos juntamos gente de partidos políticos, vecinos normales, niños y gente mayor; el ambiente era un poco hostil por la conmoción con lo que había ocurrido pero no se les lanzó nada, solo cientos de papeletas que habían sobrado. En ningún momento se rodeó el hotel y, de hecho, salían y entraban guardias civiles. Se hizo un corredor e incluso pasaron turistas a los que dejamos pasar”. Cuando los agentes cargaron, dice Grima, él se tropezó y recibió un porrazo en la pierna. “Después me golpeó en la espalda hasta que vino un ‘mosso’ a protegerme”, añade.

Los agentes de la Guardia Civil, que se encuentran a la espera de que la Dirección General les reasigne destino, no quieren dejar las cosas como están. Según el letrado que representa a gran parte de los más de dos centenares de funcionarios afectados, Antonio Súarez Valdés, en los próximos días este grupo de miembros del instituto armado interpondrá una querella contra la gerencia del hotel así como contra el Ayuntamiento de Calella al entender que ambos han incurrido en un delito de coacciones.

Guardias civiles reubicados

Según este abogado, el escrito relatará que, como explican algunos funcionarios, la alcaldesa llamó al hotel para amenazar con retirar la licenciade reforma si seguía alojando a los guardias civiles. Tras estas advertencias, explicará la querella, la propietaria pidió a los agentes que se fueran o que ella misma les cortaría la luz y el agua. El establecimiento, como muestran las imágenes, se encuentra actualmente cerrado a cal y canto. Los guardias aseguran que la dueña del local no ha sido la única que ha recibido amenazas, ya que durante los últimos días faltó la mayoría del personal por las coacciones recibidas.

Fuentes de la Guardia Civil aseguran que los más de 200 guardias civiles expulsados de Calella seguirán en Cataluña y serán reubicados en una residencia militar. El Ministerio del Interior, por su parte, no abrirá información reservada alguna para esclarecer las imágenes que muestran a varios agentes golpeando de paisano a personas por la noche. Desde la Dirección General de la institución entienden que los guardias se vieron acosados por los manifestantes, que no les dejaban acceder al hotel, que hubo un agente herido y que fue entonces cuando los funcionarios
reaccionaron.

https://www.elconfidencial.com/espana/2017-10-02/la-duena-del-hotel-de-calella-expulsa-a-los-guardias-civiles-tras-las-presiones-de-la-alcaldesa_1453880

 

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